MADRES
Quiénes más propicias para ser como la tierra, que nos brinda el sustento, el abrigo y el refugio, que siempre y cada día su conexión vital permanece, que ante cualquier circunstancia allí siempre están presentes, que se sacrifican y dejan casi de existir por aliento de vida, apoyo sin condición y plegarias dirigir, para a su prole proteger, y con furia defender ante cualquier amenaza que en el andar pueda aparecer. Son las madres seres hermosos, coautoras con Dios de la misma vida, ellas capaces de sacrificar todo para que el fruto de su bendito vientre pueda avanzar en el pedregoso sendero de la existencia. Jhon Jaime Pineda López