El FARO
Como si la planicie del valle fuera un inmenso mar en bonanza constante, recio y apacible, tranquilo y manso, desde donde se puede ver el faro, que guía y da alegría a los navegantes terrestres que se han aventurado a la alta mar y un día llegan, y desde abajo, desde ese mar de tierra ven el faro, ven el puerto donde se albergan y nacen sus ilusiones, sus mejores recuerdos, sus amigos, sus primeros amores… Ese puerto en lo alto de la montaña, recibe a sus hijos con maternal amor, con dulzura y pasión, con pujanza y rigor, cristalizando las ansias de los viajeros que lo quieren contemplar. Sus hijos que se han ido a navegar, a otras tierras conquistar, pero que nunca de ese puerto, se pueden olvidar, y siempre ese faro los va a guiar, hasta el puerto cafetero arribar. Desde allá abajo, en lo alto se ve como brilla, dando voces "la tierra de maravilla"...