ENTRE LA DUDA, LA REALIDAD Y OTRA VEZ LA DUDA
Era como estar encerrado entre una cápsula o entre una imaginaria pupa gigante pero tan latente y palpable. Estando en la escuela, en esos primeros años donde la "inocencia" de los niños es su mayor tesoro, en medio de ellos, de su dulzura angelical y de sus actos sin malicia ni mala voluntad, empecé a vivir, sin saberlo y solo para mí, una de las mayores tragedias internas pincelada de penumbra que hubiera podido experimentar. Aquellos inocentes me acorralaban y me gritaban cualquier injuria, como "el raro", "el aburrido", "el tonto"... yo no sabía por qué. Lo más trágico era, que allí entre esa multitud de angelitos, estaban mis primos, casi de la misma edad pero, aún siendo tan pequeños tenían puesta la máscara de la doble moral ya que en la casa paterna, en la casa de los abuelos, donde a menudo todos nos reuníamos, éramos una familia numerosa, allí, en presencia de la familia, ellos eran otros, fraternales, empáticos unos seres "divinos...