LA FUGA
Todo empezó con una molesta gota que caía produciendo un sonido algo irritante. Al principio era muy espaciado, muy intermitente, lo cual me generaba mucha ansiedad. Debía tapar mis oídos con alguna goma si quería dormir. Otra solución momentánea fue amarrar al tubo una mecha vieja de algún trapo de limpiar, así no caía la gota directamente al agua del tanque donde se producía el desesperante ruido. Bueno, fue válido por algún tiempo, luego la gota se hizo más continua, ahora el problema era que en un descuido se podía rebosar y derramar el agua del tanque. Entonces hubo otra posible solución, se amarró el tubo a su alrededor con una larga tira de caucho, a la cual se le dieron varias vueltas, se ajustó bien y sí, la gota menguó. Pasó el tiempo, este que no deja nada suelto, y la gota ensordecedora volvió a “pisar las tablas.” Esta vez más continua y el caucho ya fue inútil. Las soluciones momentáneas estaban ralentizando lo inevitable. Se buscó ayuda externa, se ac...