UN SER DIVINO
Diferentes hasta lo extremo de esta palabra, atrayentes por su belleza que engalana. Valientes, cual guerreras y escuderas que libran sus batallas con un fervor ardiente. Hermosas, como ellas ninguna entre las más bellas rosas. Delicadas, pero tan fuertes, y luchadoras que merecen ser amadas. Vitales, coautoras de la vida, madres, esposas, hijas, a lo sumo especiales. Encantadoras, por sus actos y por su figura, para describirlas no encuentro las metáforas. Como obras de arte, de un pintor o de un escultor, ahora con mi pluma quiero por ellas en letras deleitarme. Es la mujer, un ser divino, que ni los griegos con su grandeza, encontraron en sus deidades lograr con Afrodita un mejor parecer.