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Mostrando las entradas de noviembre, 2023

COTIDIANIDAD INVERSA

Estoy acá, triste en un letargo, me siento casi abatido, a pesar de que lo sé, a cabalidad entiendo que así es la vida. Que la vida, la cotidianidad, el día a día, es algo extraño, muy extraño. Es casi impredecible, se rige por lo que ella quiere y le da la gana. En muchas cosas  es inversamente proporcional, por no decir que en todo. Lo sé, si, lo sé… Pero no la entiendo. A quien cree hacer buenas obras, no es ley que le sucedan buenas cosas. Aquel quien ama con fervor, no necesariamente es correspondido. A quien se le presenta una oportunidad, es común que la desaproveche. Los valores humanos  y principios, son una fantasía. La transparencia es solo una palabra presente en el diccionario. Para sobrevivir hay que acogerse a la corriente del momento, acoplarse al sistema. Ahora, no sé ni qué es el bien. De quienes esperamos lo mejor, son fuente de mal y terror. Aquellos representantes de la ley, son los principales infractores. ¡No sé qué hacer! El dilema que sucumbe en mi cab...

EL MUNDO NECESITA

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El mundo necesita más poetas que plasmen en letras la emoción de aquello que los rodea... Tantos números y cálculos nos están llevando a las peleas... El mundo necesita más músicos que inmortalicen en sonidos tantos momentos de  valor. Los ruidos de bombas y metrallas nos han sumido en el terror... El mundo necesita más "peludos y liberados" Los de corbata y bien peinados nos tienen condenados... El mundo necesita disfrutar más lo simple, como un café al amanecer... El desespero de acumular lo que no se tiene nos va a hacer desaparecer... El mundo necesita un clamor al cielo, Ya basta de tantas perforaciones en el suelo... El mundo te necesita... 

NO TIENES MEMORIA

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Si diera todo por vano, que todo aquello vivido tantos años de tu mano, quedaran fijos en el olvido. En un olvido cercano, que da golpes en mi mente, rayando casi en lo profano y como veneno de serpiente. Porque en realidad no existe, simplemente  viaja en el tiempo en un vagón lejano y triste,  que rueda en silencio y lento.  ¿Por qué sufrir esa condena?  Allí no quiero morar,  rodeado y sujeto por cadenas,  que me van a atormentar.  Ahora, condenado al olvido ese trago amargo de tu recuerdo que mantiene mi pecho reprimido  y mi pensamiento inerte, muerto.  Ya si de mí no tienes memoria,  fue porque nunca existí,  y ya mis despojos como escoria posan en el sótano donde viví.