EL RETRASO DEL PROGRESO


Me asusta el progreso,

o bueno, en realidad

no sé cómo llamarlo pues,

a la final concluyo cierto retraso.

Aparentemente nos han vendido

desarrollo creándonos con él 

infinidad de necesidades,

todo lo cual de manera intrínseca

ha traído caos, barbarie, destrucción, retraso…

Quisiera pensar que cada avance

debería incrementar los valores 

y las buenas costumbres y máxime

a estas alturas del siglo XXI,

donde nos suponemos altamente civilizados.

En mi soledad enfoco mi pensamiento 

en aquel punto de la línea de la historia

de la humanidad, en la que sobrevivíamos

comiendo lo que en el camino encontrábamos

y dormíamos donde la luz se nos extinguiera,

donde la única preocupación era

echarle algo a la barriga.

Pienso en ello y creo que éramos felices.

Ahora, todas aquellas necesidades creadas

e insatisfechas en su mayoría, hacen

que la humanidad se suma en su

propia miserablesa. 

Cada nuevo producto inventado

llega incompleto y ligado a su

complemento obligando al consumidor

a pensar en su próxima compra,

haciéndolo entonces infeliz al no disfrutar

de lo que ya tiene sino, que se mortifica

por aquello que le depositaron en su cabeza,

una preventa que le carcome su tranquilidad.

Ese retraso del desarrollo, que no me permite 

entender que, aunque hay enfermedades que 

ya fueron erradicadas por los avances médicos,

aparecen cada año otras nuevas epidemias 

y que además son anunciadas y publicitadas 

como el estreno de una película y lo más vil,

llegan con un combo médico para combatirlas.

¡Qué negocio más ruin y bajo! Teniendo presente

que ya no somos cavernícolas sino, una sociedad

muy civilizada y que ya conocemos 

otros planetas y que se han hecho tantos 

y tantos descubrimientos, no, no ha bastado 

con la conquista de otros mundos,

seguimos peleando por territorio y matando

sin piedad, no sabemos de amor ni de misericordia.

Todo esto nos sume en un enorme retraso,

que me obliga en lo particular 

a anhelar vivir en las cavernas,

a ser un recolector, a solo sobrevivir

y así ser feliz.

La sabiduría que  los abuelos nos dejaron

en sus refranes no fue en vano: 

“fue peor la cura que la enfermedad".


Jhon Jaime Pineda López 

Valle del Cauca,  Colombia. 

15 de marzo 2023


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