LA LLUVIA DE MADRUGADA
Esta madrugada me despertó
un estruendo.
Poco a poco abrí los ojos
mientras seguía escuchando
como el techo era estrujado
por las aguas que se desprendían
desde el cielo como dando
notas musicales al chocar
contra el tejado.
¡Qué percepción tan alucinante!
Lo primero que hice fue
buscarte con mi mano
a tientas en medio de la oscuridad,
y cuando te sentí allí a mi lado,
una sonrisa se estampó en mi rostro.
Me arrimé más a tu costado
y sintiendo tu abrigo volví a dormir
como en otra dimensión.

Genial. Que llueva todas las noches. Así te mantendrás en otra dimensión, La poesia demanda una historia. La tienes.
ResponderBorrar