COTIDIANIDAD INVERSA
Estoy acá, triste en un letargo,
me siento casi abatido,
a pesar de que lo sé,
a cabalidad entiendo que
así es la vida.
Que la vida, la cotidianidad,
el día a día, es algo extraño,
muy extraño.
Es casi impredecible, se rige
por lo que ella quiere
y le da la gana.
En muchas cosas
es inversamente proporcional,
por no decir que en todo.
Lo sé, si, lo sé…
Pero no la entiendo.
A quien cree hacer
buenas obras, no es ley
que le sucedan buenas cosas.
Aquel quien ama con fervor,
no necesariamente es correspondido.
A quien se le presenta una oportunidad,
es común que la desaproveche.
Los valores humanos y principios,
son una fantasía.
La transparencia es solo una
palabra presente en el diccionario.
Para sobrevivir hay que acogerse
a la corriente del momento,
acoplarse al sistema.
Ahora, no sé ni qué es el bien.
De quienes esperamos lo mejor,
son fuente de mal y terror.
Aquellos representantes de la ley,
son los principales infractores.
¡No sé qué hacer!
El dilema que sucumbe en mi cabeza,
dista abismalmente de la realidad.
A veces creo que no soy de aquí.
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