UN SER DIVINO
Diferentes hasta lo extremo
de esta palabra,
atrayentes por su belleza
que engalana.
Valientes, cual guerreras
y escuderas
que libran sus batallas
con un fervor ardiente.
Hermosas, como ellas
ninguna entre las
más bellas rosas.
Delicadas, pero tan fuertes,
y luchadoras que merecen
ser amadas.
Vitales,
coautoras de la vida,
madres, esposas, hijas,
a lo sumo especiales.
Encantadoras,
por sus actos y por su figura,
para describirlas no encuentro
las metáforas.
Como obras de arte,
de un pintor o de un escultor,
ahora con mi pluma
quiero por ellas
en letras deleitarme.
Es la mujer, un ser divino,
que ni los griegos
con su grandeza,
encontraron en
sus deidades
lograr con Afrodita
un mejor parecer.

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