MI FLOR DE UN DÍA
Con enorme ansiedad transcurren los días,
cada minuto se torna dilatado a lo sumo,
todo parece detenerse, la tierra no rota
y el sol pareciera que no quisiera asomar.
Las semillas dan la sensación de no germinar
y las aguas de los ríos
dan la impresión de no correr.
Todo esto trastorna mi mente
cuando esta solo se centra
y se enfoca en el venidero día.
Aquel día de la gloria,
cuando todo se vuelve a activar
pero con más intensidad.
Y se llega el día en que
¡Oh tú, mi flor de un día!
sin avisar ni dar señales,
emanas espontáneamente
tus aromas atrayentes y cautivantes,
abres tus pétalos y fulguras
con resplandecientes colores,
desde las montañas hasta la planicie
de esta ahora efervescente realidad.
Tan solo un día y haces que
los campos se engalanen
y que todo aquello que
por tanto tiempo parecía paralizado
a la espera de esta celestial floración
enardeciera y con gran vigor,
hiciera de este día
la cúspide del amor.
¡Mi flor de un día!
Con desasosiego espero
esos minutos de mi vida.
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