MIEDO Y RAZÓN


Ha sido habitual que, a lo largo de mi vida muchas personas con las cuales he interactuado en uno u otro escenario, me hayan catalogado o calificado como una persona miedosa. Literalmente esa ha sido la palabra que han usado para referirse a mí. ¿Cuál es su causa?¿cuál es su percepción?

Quizás han tomado de mí cierta moderación en algunas acciones de mi conducta lo que para ellos ha sido traducido o interpretado como miedos o temores.

Alguna vez le contesté a alguien: "se mira mi prudencia como miedo y mi tranquilidad e intuición intelectual como debilidad." Pero, ¿en sí será miedo o temor? A la postre ambos pueden formar parte de un instinto de supervivencia ante lo que para mí se haya podido constituir en una amenaza en un momento determinado. Ledoux, (2000) destaca el papel fundamental del miedo en la supervivencia. El miedo, el temor nos hacen muy humanos y considero que es uno de los fundamentos que la humanidad ha tenido como soporte para su permanencia a lo largo de tantos años sobre esta tierra. En el entorno, el que sea que haya habitado, en diferentes y agrestes condiciones, en situaciones desfavorables, ese miedo tuvo que haber sido un detonante de supervivencia. Si no, al enfrentarse cara a cara con una catástrofe y no sentir ningún pavor instintivo, ninguna alerta que lo llevara a buscar refugio, simplemente perecería y con ello todo anhelo y todo propósito. Igual sucedería al enfrentarse a un animal salvaje sin medir fuerzas, lo mas lógico es que saldría mal librado ante tan desequilibradas condiciones. Darwin Ch, (1872). Si no existiese el temor o el miedo, en consecuencia la especie humana no estaría. Extrapolando a otros ámbitos ¿qué llevó a los ejércitos a las retiradas de las batallas? Ese instinto, ese temor racional, esa intuición ante la posibilidad de perecer frente al rival. Clausewitz, C. V. (1832). Este autor analiza la naturaleza de la guerra y cómo el miedo y la incertidumbre pueden afectar las decisiones de los comandantes.

Esto es supervivencia, una combinación de miedo y razón; si esto no existiese en el ser humano simplemente ya no existiría como especie. Ahora me pregunto ¿estoy fuera de contexto en mi pensamiento al respecto de lo que etimologicamente significa miedo o temor?

La palabra miedo proviene del latín "metus", que significa temor, término que en esencia es un sentimiento de inquietud o angustia que lleva a evitar aquello considerado peligroso o dañino, RAE, (2014).

Cada quien tendrá sus propias y respetables consideraciones al respecto.

Ahora bien, al enfrentar al miedo todo para mí es obscuridad, tinieblas, penumbra... todo carece de luz a mi alrededor, la ausencia de resplandor invade mi pensamiento. Todo esto me genera angustia, temor... ¿temor? ¿Miedo? ¿A qué...? ¿Y por qué siento esto?

Acaso mis ganas de seguir, de avanzar, ¿será la supervivencia este deseo innato, nativo, de permanecer, de continuar?

Este mecanismo primario que me permite reconocer y responder de alguna manera a esas potenciales amenazas es el afán de perdurar, de subsistir. Fue esto lo que estableció Taleb N, (2012) "La capacidad de reconocer y responder a amenazas potenciales es crucial para la supervivencia en situaciones extremas."

Es esa forma original, propia del ser que me advierte que hay un peligro, que puedo perecer, en el escenario que sea. Es esta claridad, lo único que me permite continuar.

Pero he aquí tal dicotomía, es extraño, si lo domino, si llego a tomar control del miedo podré avanzar, será mi soporte. Esta aleación, estos elementos ligados, fusionados miedo y razón. Esa capacidad propia del ser humano de intuir, de enfocarse en cada problema, en este caso en aquello que genera peligro, en aquello que ofrece un riesgo y que se transforma en una oportunidad para avanzar.

Si me paro, o si me detengo justo al filo de un "acantilado" siento miedo, siento temor pero, si no tengo otro camino sino continuar, es allí donde entra a jugar la razón, es donde entra en escena un papel importante, esa capacidad de solucionar, esa capacidad inventiva, donde la inteligencia le permite al ser humano, buscar soluciones. No me voy a tirar, pero necesito seguir, ¿con qué? Con la vida, necesito continuar con el curso vital, necesito continuar el camino. Entonces ¿qué debo hacer? Debo solucionar, debo inventar o idear alguna alternativa para descender, quizás cree sogas o algo similar para llegar hasta la parte baja del acantilado pero, ¿después qué hago si allá hay aguas turbulentas? Seguiré pensando, seguiré ingeniando, seguiré buscando soluciones.

Entonces quizás diseñe y fabrique una balsa con lo que el entorno me ofrezca, este se constituirá en objeto de estudio en pro de posibles soluciones, ¿para qué? Para mi beneficio, ¿para qué? Para continuar, ¿para que? Para mi supervivencia...

Así lo dijo Stiven Pinker "La razón y el miedo pueden trabajar juntos para ayudarnos a tomar decisiones informadas y evitar situaciones peligrosas."

El miedo es propio de nuestra naturaleza humana. Ese temor a lo que sea que lo genere, es natural. El miedo nos confirma que somos humanos pero, a la vez debemos tomar control de él para continuar sobreviviendo. No podemos deshacernos de él, no podemos evitarlo, pero sí podemos convertirlo en nuestro aliado.

Quizás no estemos en el camino correcto, a lo mejor nos hayamos desviado de ruta, donde habrán muchos obstáculos que nos atemorizarán, nos harán detener y nos harán sentir el deseo de regresarnos o detenernos y no continuar y estancarnos. Sin embargo pese a esta sensación, se puede contemplar su parte positiva y hacer de ese miedo una guía.

Construir muros es ceder al miedo, no a la razón", Nicolás Guillén, (1937). ¿Para qué levantar muros y protegerse de las amenazas si se está donde no se quiere estar?

Detenerse y regresar no siempre es miedo y frustración, puede ser la razón tomando control de él en tanto que inicia otro camino hacia aquello que le permitirá permanecer. Esa retirada no es una derrota, es una voz de la razón que alerta del riesgo, que muestra el peligro que atenta contra nuestro desarrollo personal y lo que para muchos es miedo y no querer progresar viene a ser en realidad lo que permite coronar y aflorar la propia esencia.

Si donde estás ves inseguridad, con la razón toma control y regresa.

REFERENCIAS

LeDoux, J. E. (2000). Emoción, memoria y cerebro. Investigación y Ciencia, (282), 50-57.

Darwin, C. (1984). La expresión de las emociones en el hombre y los animales. (A. F. Ibarzábal, Trad.). Editorial Alianza. (Original publicado en 1872)

Clausewitz, C. von. (1984). De la guerra. (R. Salvat, Trad.). Editorial Labor. (Original publicado en 1832)

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa.

Taleb, N. N. (2012). Antifrágil: Cómo vivir en un mundo cada vez más incierto. (Trad. por J. Sánchez-Calero). Paidós.

Guillén, N. (1937). España: Poema en cuatro angustias y una esperanza. En Obras completas (Vol. 1). Editorial Letras Cubanas.

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